Estudio y fotografías
Exploración, escáner 3D, fotos y análisis de tu sonrisa: proporciones, línea de labio, color de partida. Aquí se decide también si conviene alinear o blanquear antes.
Estética dental en el sur de Tenerife
Una carilla bien hecha es una lámina finísima que transforma la sonrisa tallando décimas de milímetro — o nada. Una carilla mal indicada es una corona disfrazada. En esta página te contamos la diferencia, el orden correcto del plan y las preguntas que deberías hacer en cualquier clínica, incluida esta.
Tratamientos con financiación flexible — condiciones detalladas por escrito en la clínica.
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Resumen rápido
Una lámina delgada —de porcelana o de composite— que se adhiere a la cara frontal del diente para corregir su color, su forma o pequeños defectos: bordes desgastados, fracturas menores, espacios, dientes «cortos».
La palabra clave es adhesión. Una carilla no se «encaja»: se une químicamente al esmalte, y esa unión es la que le da su resistencia. Por eso los resultados más duraderos se dan cuando el tallado es mínimo y la carilla queda pegada sobre esmalte, no sobre dentina — y por eso la carilla bien hecha talla décimas de milímetro, no milímetros.
Ese matiz técnico, que parece de dentistas, es exactamente la diferencia entre una carilla y los desastres que habrás visto en la prensa. Lo contamos más abajo sin rodeos.

No hay «la buena y la mala». Hay dos herramientas con indicaciones, precios y vidas útiles distintas.
| Aspecto | Composite | Porcelana |
|---|---|---|
| Cómo se hace | Modelada directamente sobre el diente, en una sesión | Fabricada a medida en laboratorio y cementada después |
| Tallado | Mínimo o ninguno | Mínimo (décimas de mm) en manos conservadoras |
| Estética | Muy buena; pierde brillo y puede teñirse con los años | Excelente y estable: no se tiñe |
| Duración orientativa | 4–8 años, con retoques | En torno al 95 % sobrevive a los 10 años en los estudios largos |
| Si se daña | Se repara en el sillón, el mismo día | Suele requerir sustituir la carilla |
| Precio relativo | Menor por diente | Mayor por diente (incluye laboratorio) |
Un matiz de los estudios que casi nadie cita: «sobrevivir» no significa «intacta». Las porcelanas antiguas (feldespáticas) acumulan bastantes más incidencias técnicas a diez años que las modernas de disilicato de litio. El material concreto importa — pregúntalo siempre, aquí y en cualquier clínica.
Nuestro diferencial
Hay una tentación conocida en estética dental: usar carillas para «enderezar» dientes torcidos a base de tallar más donde el diente sobresale. Se ha llamado «ortodoncia instantánea», y es un mal negocio para tu esmalte: pagas con diente sano lo que la ortodoncia haría sin tocarlo.
El criterio que aplicamos —y que defienden los odontólogos restauradores del propio Consejo General— es el inverso: las carillas son el paso final de la solución, no el atajo. Con los dientes alineados primero, el tallado baja a décimas de milímetro o desaparece, hacen falta menos carillas, y las que se ponen duran más porque van adheridas a esmalte.
En esta clínica ese orden es real, no teórico: la Dra. Lissett dirige la ortodoncia con Invisalign y alineadores impresos en 3D, y el blanqueamiento se hace antes de elegir el tono de la carilla — porque la carilla no se blanquea después. Alinear, aclarar, y entonces sí: carillas mínimamente invasivas, y solo las necesarias.
¿Tarda más que ponerse ocho carillas un martes? Sí. ¿Conserva tu diente para las próximas décadas? También.
Cómo trabajamos
En casos seleccionados trabajamos además con el sistema First Fit, en el que la Dra. Rodríguez está certificada: las carillas se diseñan por ordenador sobre un escaneado 3D y se colocan todas a la vez con una guía impresa, en dos citas y con un tallado mínimo — sin pasar por carillas provisionales. Y cuando el problema son solo triángulos negros o pequeños huecos, el sistema Bioclear los cierra con matrices anatómicas y composite, sin tallar nada. Cuál conviene en tu caso se decide en el estudio, no en el folleto.
Exploración, escáner 3D, fotos y análisis de tu sonrisa: proporciones, línea de labio, color de partida. Aquí se decide también si conviene alinear o blanquear antes.
El laboratorio modela tu sonrisa futura sobre tu modelo (wax-up digital o físico). Es el plano de la obra — y deberías pedirlo en cualquier presupuesto.
Ese diseño se traslada a tu boca con resina provisional, sin tallar nada. Te ves con la sonrisa nueva, opinas, se ajusta. Solo cuando te convence, seguimos.
Se talla lo imprescindible — décimas de milímetro, y en casos seleccionados nada — guiado por el mock-up. Sales con provisionales estéticos.
Las carillas definitivas se prueban, se ajusta el tono del cemento y se adhieren una a una con aislamiento. Es el paso que decide la duración: se hace sin prisa.
Control de mordida y pulido a los pocos días, y las carillas entran en tu rutina de revisiones. Si aprietas los dientes, aquí se entrega tu férula nocturna.
Hablemos claro
Empecemos con juego limpio, en palabras del presidente del Consejo General de Dentistas de España: no todas las clínicas de Turquía trabajan mal — hay profesionales excelentes en todas partes. El problema es el modelo donde la persona se trata como un número: diagnóstico por correo con una radiografía, tratamiento completo en tres días y vuelo de vuelta sin revisiones.
Lo que ese modelo vende como «carillas» es, en muchos casos documentados, otra cosa. Los números institucionales son estos: una carilla es una lámina de 0,8 a 1,5 mm con tallado mínimo o innecesario; una corona completa exige tallar el diente entero, en torno a 2 mm — más de la mitad del diente. Rebajar veinte dientes jóvenes a muñones para ponerles fundas no es estética dental: es una hipoteca sobre tu esmalte que pagarás en forma de endodoncias y renovaciones el resto de tu vida.
No es teoría. El Consejo General documentó los primeros pacientes españoles vuelto dañados de Turquía: seis casos de entre 30 y 35 años —cuatro captados como grupo organizado desde Mallorca—, uno de ellos con veinte restauraciones y varias endodoncias por dolor. En Reino Unido, una encuesta profesional citada por el Consejo encontró que 597 de 1.000 dentistas habían tratado ya a pacientes con complicaciones tras tratamientos low-cost en el extranjero.
Nuestra postura no es «no viajes»: es pide lo mismo allí que aquí. Diagnóstico presencial antes de aceptar un plan. Encerado y mock-up antes de que nadie talle. Saber cuántos milímetros van a tallarte y sobre qué material irá la adhesión. Revisiones incluidas y una garantía que puedas reclamar bajo derecho español. Si una oferta no resiste esas cinco preguntas, no era una oferta.
Un diente tallado no vuelve a crecer. Si algún día una carilla llega al final de su vida —y con los años, llega—, no se «quita»: se sustituye por otra. Es un compromiso de por vida con el mantenimiento de esa restauración, y deberías firmarlo sabiéndolo.
Esta es la razón profunda de todo lo anterior: del tallado mínimo (menos esmalte comprometido hoy = más opciones dentro de 20 años), del mock-up (ensayar antes de lo irreversible), del orden alinear-blanquear-carillas (menos carillas y más finas), e incluso de nuestra preferencia por el composite en pacientes jóvenes con demandas estéticas menores: es reparable, aplaza lo irreversible y no cierra puertas — para retoques localizados, esa filosofía tiene página propia: el bonding.
Si en cualquier consulta —esta incluida— no te explican qué pasa con tus carillas dentro de 15 años, pregunta. La respuesta define si tienes delante un plan o una venta.
Herramienta magnífica para el problema adecuado. Y hay señales claras de cuándo no lo son — o no todavía.
Y una señal más, de sentido común: si lo que te preocupa es solo el color, empieza por el blanqueamiento. Es más barato, no talla nada y muchas veces es suficiente.
Las carillas no piden nada exótico, pero sí constancia. Higiene normal y minuciosa — la carilla no se caría, pero el diente debajo sí. Revisiones periódicas, donde comprobamos la adhesión, los márgenes y la mordida.
Lo que sí las mata: usarlas de herramienta. Abrir cosas con los dientes, morder uñas y bolígrafos, el hielo. Y el enemigo número uno: el bruxismo nocturno sin férula — apretar durante horas multiplica las fracturas de porcelana. Si aprietas, la férula no es un extra del presupuesto: es el seguro de todo lo demás.
Con eso cubierto, los números largos juegan a tu favor: en los estudios a diez años, la gran mayoría de las carillas de porcelana sigue en boca y funcionando.

Transparencia
Opciones de carillas
Carillas inyectadas
Desde 199 €
Carillas de disilicato
Desde 499 €
Alta estética feldespática
Desde 750 €
El material, el número de carillas y la necesidad de un diseño previo se determinan tras estudiar la sonrisa y la mordida. El presupuesto desglosa cada pieza y cada fase antes de empezar.
Tarifa orientativa. El presupuesto definitivo depende de la valoración clínica y se entrega por escrito antes de iniciar el tratamiento.
El precio por carilla varía sobre todo por tres cosas: el material (composite vs porcelana, y qué porcelana), el laboratorio que hay detrás, y — lo que nadie detalla — qué incluye. Un dato del mercado: casi ningún presupuesto aclara si el encerado y el mock-up están incluidos. Justo los pasos cuya ausencia explica los desastres.
Nuestro presupuesto responde a las cinco por escrito, tras el estudio. Financiación flexible disponible; condiciones detalladas en la clínica.
Dudas frecuentes
El tallado mínimo se hace con anestesia local cuando hace falta, y muchos casos de mínima preparación apenas la requieren. Tras el cementado puede haber una sensibilidad leve unos días, que remite sola.
Las de porcelana muestran en torno a un 95 % de supervivencia a los 10 años en los estudios largos; las de composite duran menos (4–8 años orientativos) pero se reparan en el sillón. En ambos casos, el mantenimiento y la férula nocturna si aprietas marcan la diferencia.
Depende de tu edad, tu esmalte, tu mordida y tu objetivo. El composite es reparable y menos invasivo de entrada; la porcelana es más estable y no se tiñe. Te damos la comparación aplicada a tu caso en el estudio, con las dos opciones presupuestadas si ambas son viables.
Bien hechas, no: el diseño parte de tus proporciones y del encerado, y tú apruebas el resultado en tu propia boca con el mock-up antes de fabricar nada. Las carillas «de catálogo» demasiado blancas y demasiado iguales son precisamente lo que el mock-up evita.
Casi siempre es mejor alinear primero: tallar esmalte sano para simular alineación es un mal cambio. Con ortodoncia previa, muchas veces hacen falta menos carillas, más finas — o ninguna.
Sí, con condiciones: el bruxismo debe estar valorado, el material se elige pensando en él y la férula nocturna es obligatoria. Sin férula, apretar horas cada noche multiplica las fracturas de porcelana.
Se revisan y, cuando llegan al final de su vida, se sustituyen por otras nuevas — no se «quitan». Es un compromiso de mantenimiento de por vida, y preferimos que lo sepas antes de tallar el primer milímetro.
Pide allí lo mismo que aquí: diagnóstico presencial antes del plan, encerado y mock-up antes de tallar, cuántos milímetros van a tallarte, revisiones incluidas y garantía reclamable. El precio bajo suele desaparecer en cuanto el plan incluye esas cinco cosas — o el plan no las incluye, y entonces ya sabes qué estás comprando.
Opciones relacionadas
Compara alternativas antes de decidir. Estas opciones suelen formar parte del mismo diagnóstico o plan de tratamiento.
Primera visita
La primera visita es informativa y sin compromiso: exploración, fotografías, escáner y presupuesto por escrito — con el orden del plan explicado. Escríbenos y te llamamos para darte cita.